El ganado bovino y caballar traído a
la Nueva España por los conquistadores, prolifero de tal forma que fue requisito buscar la excelencia de los pastos en lugares
inmediatos a la capital y fue así que se consolidan las primeras estancias ganaderas.
Es así que por razón natural los hombres de esta región, desarrollaron una forma muy peculiar de dominar el ganado para su
uso consecuente, de tal manera que se creo una serie de modalidades que hoy conocemos como suertes charras. Al par de esto
nace en nuestro país no solo una hermosa actividad ligada al trabajo y a la diversión sino todo un estilo de vida, que se
extendió en a los limites mismos del Virreinato.
Tres razones principales por las cuales se le adjudica a Apan la Cuna de la Charrería:
1ra.- Estando estos puntos mas inmediatos a la capital disfrutando de un buen temperamento y abundantes pastos es claro
que en ellos los Españoles colocaron los ganados vacuno y caballar que trajeron para su propagación y abasto consiguiente.
2da.- Aumentando su numero, el ganado fue alzándose y embraveciéndose y de la necesidad de reducirlo a los diversos objetos a que esta dedicado, se uso
el medio de colear a un toro como el mas sencillo para contenerlo y evitar por los tirones y porrazos que escape.
3ra.- Siendo estas tierras donde se encuentra el mejor pulque, sus habitantes
alimentándose con él , creándose muy robustos, y con este fuerte estimulo se hallaban mas diestros a lanzarse tras un toro,
despreciando los peligros.
Aunque muchos son los lugares que se disputan el origen de ésta, los
datos más veraces con que se cuenta, inclinan esta paternidad hacia Hidalgo y en particular a la zona de los Llanos de Apan,
ubicados en territorio hoy Hidalguense.